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Rutas en moto: viaje a la Edad Media  


Publicado el 18/01/17

En España existen más de dos mil castillos que nos permiten viajar en el tiempo y planificar bonitas rutas en moto. En este artículo realizamos un recorrido en moto por las provincias de Valladolid y Segovia para conocer algunas de las fortificaciones más notables de nuestro país.

viajes en moto

Para realizar un viaje en el tiempo no es necesario “engancharse” a una serie de televisión ni desplazarse a otros países. En España, sin ir más lejos, disponemos de un rico y vasto patrimonio que nos permitirá descubrir épocas pasadas.

Al respecto, en nuestro país existen más de dos mil castillos, muchos de ellos en buen estado de conservación. Y para conocerlos más a fondo, en esta ocasión proponemos rutas en moto que se inician en el impresionante “navío” de Peñafiel, en la provincia de Valladolid, y concluye en la fortaleza de Coca, en Segovia.

Punto de partida de nuestras rutas en moto por los castillos

Al llegar a la localidad vallisoletana de Peñafiel, desde la llanura puede observarse, majestuoso, su castillo, cuyos orígenes datan del siglo X, si bien su aspecto actual, en forma de navío, es producto de las destacadas actuaciones que se llevaron en él durante los siglos XIV y XV. Entre los moradores de tan imponente fortificación, declarada Monumento Histórico Nacional en 1917, cabe destacar a don Juan Manuel, sobrino de Alfonso X el Sabio y autor, entre otras obras, de “El conde Lucanor”.

Desde 1999, teniendo en cuenta que Peñafiel es cabecera de los prestigiosos caldos con denominación de origen Ribera del Duero, el castillo es sede del Museo Provincial del Vino, visitado al año por una media de cien mil aficionados al denominado enoturismo.

Además, en Peñafiel merece la pena visitar la plaza del Coso –Bien de Interés Cultural–, espacio público creado en la Edad Media para albergar festejos taurinos, la torre del Reloj y las iglesias de San Pablo, Santa Clara, Santa María y San Miguel de Reoyo.

Cuéllar: castillo de los duques de Alburquerque

Si bien existen varias alternativas para realizar el trayecto entre Peñafiel y Cuéllar, ya en tierras segovianas, el trayecto más rápido y cómodo se realiza por la carretera VA-223: en menos de media hora se completan los 29 kilómetros que separan a ambas localidades.

Situado sobre la ciudadela de la población castellanoleonesa, el castillo de Cuéllar perteneció a don Álvaro de Luna hasta 1453. Una década después, la fortaleza fue cedida por el rey Enrique IV de Castilla a don Beltrán de la Cueva, primer duque de Alburquerque –de ahí que el edificio también sea conocido como castillo de los duques de Alburquerque–.

Declarado Monumento Histórico-Artístico en 1931, se encuentra en buen estado de conservación y en sus inmediaciones se celebra la Feria Medieval Mudéjar de la localidad en verano. Además, la Oficina de Turismo de Cuéllar está ubicada en el propio castillo.

El conjunto amurallado, la puerta de San Basilio, las iglesias de San Andrés y San Esteban o las murallas de San Martín son otros reclamos turísticos que deben tenerse en cuenta en la visita a Cuéllar, donde, por cierto, se celebran los considerados encierros taurinos más antiguos de España.


Castillo palaciego de Fuensaldaña

De nuevo en la moto, nuestro próximo destino es Fuensaldaña (Valladolid), a 68 kilómetros de Cuéllar. Optamos, una vez más, por la opción más segura y cómoda, que pasa por tomar la A-601, conocida como la autovía de Pinares, hasta Valladolid, donde se debe enlazar con la de Castilla (A-62), la cual se abandona en la salida 121.

Un tramo de unos cinco kilómetros nos permite llegar al castillo de Fuensaldaña, concebido en el siglo XV como residencia palaciega por la influyente familia Vivero, en cuyo palacio de Valladolid contrajeron matrimonio los Reyes Católicos. Ante su deterioro, el edificio fue restaurado en el siglo XX para convertirse en parador de turismo, uso que no llegó a tener, y fue sede de las Cortes de Castilla y León, posteriormente traslada a la capital vallisoletana.

En Fuensaldaña, otros lugares de interés son el convento de la orden de las monjas franciscanas recoletas de La Concepción y la iglesia gótica de San Cipriano.

Castillo-Archivo General de Simancas

Deshaciendo el camino, la autovía A-62 facilita llegar en unos 20 minutos aSimancas (Valladolid), cuyo castillo comenzó a erigirse en el siglo XV por orden de Fadrique Enríquez, almirante de Castilla, siendo incorporado posteriormente a la Corona por los Reyes Católicos.

Con el transcurrir del tiempo, la fortaleza de Simancas fue objeto de numerosas remodelaciones, entre ellas, las llevadas a cabo por el arquitecto Juan Herrera, autor del monasterio de El Escorial, y su discípulo Francisco de Mora. Carlos V convirtió el edificio en Archivo General, consultado en la actualidad por acreditados historiadores.

En Simancas no está de más realizar un recorrido por la iglesia parroquial de El Salvador –dotada de una torre románica del siglo XII–, el puente medieval, el coqueto edificio neoclásico del Ayuntamiento –en cuya plaza se observan coquetas balconadas ornamentadas con motivos florales– o el viejo edificio del hospital, que albergó a enfermos, pobres y huérfanos entre los siglos XVI y XIX.

Castillo de Torrelobatón

Abandonando Simancas por la carretera VA-500 y continuando por la VA-515 –ambas con pequeños tramos de curvas peligrosas–, en poco más de media hora se accede a Torrelobatón(Valladolid), cuyo coqueto castillo se divisa desde cualquier punto del conocido como valle del Hornija

Originaria del siglo XIII, la fortaleza se encuentra en buen estado y en su torre rectangular pueden verse los escudos de los Enríquez, almirantes de Castilla y señores tanto del castillo como de Torrelobatón.

En el transitar por esta población de poco más de 500 habitantes, también es recomendable una visita a la iglesia parroquial de Santa María –un edificio mudéjar construido entre los siglos XV y XVI– y la ermita del Cristo de las Angustias (siglo XIV) 

Medina del campo: castillo de la Mota

Del modesto castillo de Torrelobatón pasamos a otro imponente y lleno de historia: el de la Mota, en Medina del Campo, localidad vallisoletana a la que se llega por la carretera VA-515, primero, y la autovía A-6, después, en unos 50 minutos. A mitad de camino, puede hacerse una parada en Tordesillas, antaño sede de la concentración invernal Pingüinos y en la actualidad de la denominada Motauros. En Tordesillas es interesante conocer el monasterio de Santa Clara, en el que Juana la Loca, hija de los Reyes Católicos, pasó sus últimos años de vida.

Ya en Medina del Campo, fueron precisamente los monarcas Isabel y Fernando quienes propiciaron que la fortaleza de la localidad luzca su aspecto actual. De manera especial, destaca la majestuosidad de su torre del homenaje, la más alta de Castilla.

Más allá del castillo, en Medina del Campo es aconsejable visitar el Palacio Real Testamentario de Isabel la Católica. Ubicado en la plaza Mayor de la villa, en él falleció la también conocida como Isabel I de Castilla.

Castillo de Coca

Nuestra ruta toca a su fin. En Medina del Campo tomamos la carretera CL-602 que conduce a Olmedo, donde se ha de coger la VP-1105 que nos permite llegar a Coca (Segovia), última localidad de nuestro particular viaje por la Edad Media.

En el siglo XV, Coca fue adquirida por Alonso de Fonseca, arzobispo de Sevilla, a quien se le atribuye la orden de construcción del castillo en 1453. La fortaleza se finalizó en el siglo XVI y está emplazada junto a un meandro del río Voltoya. Caracterizada por su profundo foso, tras el cual se encuentran dos recintos, destaca por sus dimensiones colosales y es considerada la más bella exponente del mudéjar militar castellano.

En su pasear por Coca, el visitante también puede admirar la iglesia de Santa María, la muralla medieval o la torre de San Nicolás. Y después de recorrer más de 220 kilómetros, concluir la ruta degustando la gastronomía local, en la que sobresalen la afamada sopa castellana, los judiones y los asados. ¡Buenas curvas!

 

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