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Etiquetas y distintivos medioambientales para motos  


Publicado el 14/08/18

¿Qué son las etiquetas medioambientales para moto? ¿Cuántos tipos existen? ¿Dónde pueden adquirirse? ¿Es obligatorio colocarlas en el vehículo? Si todavía no conoces estos distintivos, tranquilo. Te lo explicamos todo en este post.


 

 

En artículos como “Ventajas de los scooters 125 para conducir en la ciudad” nos hemos ocupado de las transformaciones que están experimentando las grandes urbes en materia de movilidad. Tanto es así que, con el objetivo de crear núcleos urbanos más sostenibles, muchos ayuntamientos europeos han decidido prohibir o restringir el uso de los vehículos que más emisiones generan en algunas zonas de la ciudad o en episodios de alta contaminación.

Con el objetivo de facilitar el control y la aplicabilidad de las distintas medidas que se impulsan desde los consistorios, en 2016 la Dirección General de Tráfico (DGT) clasificó el parque de vehículos según su potencial contaminante a través de una serie de etiquetas medioambientales y basándose en el Plan Nacional de Calidad del Aire y Protección de la Atmósfera (Plan AIRE), que determina que tanto las partículas como el dióxido de nitrógeno tienen en el tráfico rodado la principal fuente de emisión en las grandes ciudades.

Clasificación de motos y ciclomotores

La clasificación realizada por la DGT, tras un largo y deliberado trabajo que contó con la participación de ayuntamientos, autoclubes, asociaciones y ministerios, concluyó categorizando a los vehículos en cuatro clases: Cero, Eco, C y B. Y en el caso de la primera, se incluyó a ciclomotores, triciclos, cuadriciclos y motocicletas. Pero con la llegada de 2018, la DGT decidió reclasificar a dicho grupo partiendo de la siguiente catalogación:

·       Ciclomotores de dos o tres ruedas. Con una cilindrada no superior a 50 cc (si equipan un motor de combustión interna) y una velocidad máxima que no exceda los 45 km/h.

·       Cuadriciclos ligeros. Vehículos de cuatro ruedas con una masa en vacío inferior a 350 kilos (sin incluir la correspondiente a las baterías en el caso de los eléctricos), una velocidad máxima no superior a 45 km/h (si están dotados de un propulsor de explosión con una cilindrada inferior o igual a 50 cc) o una potencia máxima neta inferior o igual a 4 kW (si montan otro tipo de motores).

·       Motocicletas de dos ruedas. Sin sidecar, provistas de un propulsor con una cilindrada superior a 50 cc (si es de combustión interna) y/o con una velocidad máxima que exceda los 45 km/h.

·       Motocicletas con sidecar. Con unas especificaciones similares a las motos que carecen de dicho vehículo complementario.

Según recuerdan desde la DGT, esta clasificación, al igual que la primera, tiene como fin discriminar positivamente a los vehículos más respetuosos con el medio ambiente y ser un instrumento eficaz en políticas municipales, tanto restrictivas de tráfico en episodios de alta contaminación como de promoción de nuevas tecnologías a través de beneficios fiscales o relativos a la movilidad y el medio ambiente.

Si todavía no estás familiarizado con las etiquetas medioambientales para motos y ciclomotores, toma nota de las distintas categorías para saber qué distintivo te corresponde:

·       Cero (Etiqueta azul). Categoría eléctrica: BEV (vehículo eléctrico de batería), REEV (vehículo eléctrico de autonomía extendida) y PHEV (vehículo híbrido enchufable) con una autonomía superior a 40 kilómetros.

·       Eco (etiqueta verde y azul). Categoría eléctrica: HEV (vehículo híbrido no enchufable) y PHEV (vehículo híbrido enchufable) con una autonomía inferior a 40 kilómetros.

·       C (etiqueta verde). Vehículos con un nivel de emisiones que se ajusta a las normas Euro 4 y Euro 3.

·       B (etiqueta amarilla). Vehículos con un nivel de emisiones que se ajusta a la norma Euro 2.

Para evitar posibles manipulaciones y garantizar su autenticidad, los distintivos son emitidos por la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (FNMT) y reflejan el número de etiqueta y de matrícula, la fuente de energía o combustible, etc. Y, además, cuentan con un código QR que incluye la información relevante del vehículo.

Como habrás visto, la clasificación de los distintivos empieza por los vehículos más respetuosos con el medio ambiente y finaliza por los más contaminantes. Y ahora tú te preguntarás si es obligatorio poner las etiquetas en la moto o el ciclomotor, dónde pueden adquirirse y cómo te beneficiarán o perjudicarán en función del modelo que tengas. Si quieres despejar tus dudas, ¡sigue leyendo!

¿Cómo se adquieren las etiquetas medioambientales?


Si no tienes claro a qué categoría pertenece tu moto o ciclomotor, debes saber que la DGT te facilita saber cuál es el distintivo que te corresponde a través de este enlace. Y una vez que tengas claro a qué categoría pertenece, podrás adquirir la etiqueta medioambiental en una oficina de Correos. Su precio es de 5 euros y tendrás que presentar el permiso de circulación del vehículo a la hora de comprarla.

¿Es obligatorio colocar las etiquetas medioambientales en la moto?


 La respuesta a dicha pregunta es no. La colocación de la etiqueta medioambiental es voluntaria, pero desde la DGT aconsejan ponerla en el parabrisas de la moto o el ciclomotor; o en su defecto, en un sitio visible del vehículo. ¿Por qué? Muy sencillo: al lucir el distintivo es más fácil identificar a las motos y los ciclomotores menos contaminantes. Si tu vehículo se encuentra entre estos últimos, y la etiqueta medioambiental la has colocado en un lugar visible, lo tendrás más fácil para desplazarte en algunas ciudades en episodios de alta contaminación.

Una vez realizada la clasificación de motos y ciclomotores, la DGT especificó que el 60% de las primeras y el 44% de los segundos pueden llevar alguna de las cuatro etiquetas medioambientales. En cuanto al resto, al carecer de distintivo por tratarse de vehículos antiguos y contaminantes, lo tendrá cada vez más complicado para moverse por las grandes urbes. Al respecto, conviene recordar que la antigüedad media del parque de motos español es de 15,6 años, frente a los 10,5 años de Francia o los 8,6 años de Italia. Un dato sumamente preocupante para la calidad del aire y la seguridad vial.

Hacia un nuevo modelo de movilidad

Afortunadamente, los fabricantes han realizado un gran esfuerzo desde que entrase en vigor la primigenia norma Euro 1 de emisiones, en marzo de 1999, para que sus motos y ciclomotores sean más respetuosos con el medio ambiente. Y en 2020 está previsto que comience a aplicarse la Euro 5, que reducirá aún más los umbrales de las emisiones de monóxido de carbono y de hidrocarburos y óxidos de nitrógeno. Asimismo, las motos que se ajusten a la nueva norma tendrán que equipar un sistema de diagnóstico que detecte y notifique fallos relativos al nivel de emisiones.

Está claro: la movilidad en las grandes ciudades está cambiando. Y vamos hacia un modelo en el que tendrán un mayor peso los vehículos menos contaminantes. Los scooters de pequeña cilindrada y los que se sirven de motores eléctricos –estos últimos, protagonistas de las flotas de “motosharing”– son cada vez más demandados por los aficionados que acceden al mundo de la moto o los automovilistas que tienen el carnet B y deciden aparcar su coche para ahorrar tiempo y dinero. Y no menos importante, para no verse perjudicados por las restricciones que imponen los ayuntamientos en el acceso a determinadas zonas de la ciudad o en episodios de alta contaminación.