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Accidente o colisión por alcance  


Publicado el 29/07/15

Los accidentes por alcance son los más habituales para todo tipo de vehículos. En moto son especialmente peligrosos, porque aquí la carrocería la ponemos nosotros y los “golpes de chapa” de un coche mandan al hospital al motociclista. Pero con una mezcla de técnica y actitud, podemos minimizar los riesgos de sufrir estos percances.

motocilceta en carretera

Doble vertiente. Doble peligro. En esta circunstancia, la mayoría de los accidentes se producen cuando no frenamos a tiempo ante un obstáculo (automóvil) y literalmente “nos lo tragamos”. Pero también puede ocurrir que los “alcanzados” seamos nosotros y que un coche nos embista por detrás.

Anticipación. En ambos casos, la sorpresa es nuestra enemiga número uno. Puesto que es inevitable que surjan imprevistos, es vital que mantengamos la concentración durante todo el trayecto a bordo de nuestra moto. Nos servirá para anticiparnos a lo que va a ocurrir y ganar ese medio segundo crucial.

Máxima atención. Debemos estar pendientes de la conducción, pero sin descuidar lo que sucede delante del coche que nos precede y a nuestro alrededor. Por supuesto, los retrovisores juegan también un rol fundamental. Hemos de aprender a interpretar lo que ocurre a nuestra espalda tan sólo con mirarlos una décima de segundo. Y siempre manteniendo unas distancias que nos permitan dominar la situación en caso de imprevisto.

Distancia de reacción. Es el espacio recorrido mientras reaccionamos ante cualquier imprevisto, con un tiempo de actuación que varía entre 0,5 y 1 segundo. Cuanto más atentos vayamos menos tardaremos en actuar, ganando un tiempo precioso.

Distancia de frenado. Es el espacio recorrido desde que iniciamos la frenada hasta que nos paramos. Depende del estado de los frenos, de los neumáticos y de la vía. A 50 Km./h y con asfalto seco, necesitaremos unos 20 metros para detener la moto. En mojado, la distancia se duplica

Distancia de seguridad. Es la suma de la distancia de reacción más la distancia de frenado. Calcularla “a ojo” no es fácil. La DGT aconseja aplicar la regla de los 2 segundos en seco y 3 en mojado. Consiste en buscar un punto fijo en la vía (una señal, un semáforo, una farola). Cuando el coche que nos precede llegue a ese punto comenzaremos a contar 2 segundos. Si al final de la cuenta hemos superado dicho punto, significa que vamos demasiado cerca.

Parar a tiempo resulta también fundamental. Para conseguirlo, no dejéis de tener en cuenta lo siguiente:

Frenada. En un coche, basta con frenar a fondo para conseguir buenos resultados. En una moto, la mejor manera de frenar es siempre de forma progresiva, evitando frenadas bruscas que provoquen bloqueos y pérdidas en la capacidad de dirección y maniobra.

Circulación. En ciudad y vías urbanas de circunvalación con tráfico denso, evitaremos circular frente a la trasera del coche que nos precede. Ante un frenazo o cambio de dirección, el carril nos permite jugar con su anchura y escoger el lado más adecuado. Por ejemplo, al llegar a una intersección, evitemos ir al lado derecho de nuestro carril. Además, llevar siempre uno o dos dedos en la maneta de freno nos hará ganar unas décimas de segundo preciosas si pasa algo.

Semáforos. Al detenernos en un paso de cebra o en un semáforo, siempre tendremos un ojo en los retrovisores, por si un conductor de coche no nos ve… Algo más habitual de lo que pensamos.

Visibilidad. No hay que descuidar el estado de las luces, sobre todo las traseras. En un día de lluvia, la suciedad las puede dejar casi inservibles en muy poco tiempo. Aunque vayamos a efectuar una parada “normal”, no está de más tocar un par de veces el freno para “avisar” al que viene por detrás. Esto también sirve para aumentar la distancia con esos conductores que - cada vez más – acostumbran a ir pegados a nuestra moto.

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