> 
 > 

Opiniones AMV: ¿Los cascos de moto tienen caducidad?  


Publicado el 29/06/16
En Opiniones AMV contestamos a las dudas y consultas comunes que les surgen a los conductores de moto. En este caso debemos contestar con un rotundo “Sí”, y es que los cascos de moto caducan, aunque muchos moteros no lo sepan. Por lo general, la vida útil de un casco de moto oscila entre tres y cinco años debido al deterioro de sus materiales. Además, también influyen los impactos que haya sufrido o el tratamiento que reciba de su propietario. Toma nota de los siguientes consejos para que este “salvavidas” se encuentre siempre en perfecto estado.


Cascos Integrales, abatibles, de tipo “jet”… En el mercado existen diferentes tipos de casco, único elemento obligatorio para montar en moto. Pero, ¿te has preguntado alguna vez si este complemento tan importante tiene fecha de caducidad? ¿Sabías que sus propiedades y estándares de seguridad van menguando con el transcurrir del tiempo? Por lo tanto, ¿es aconsejable cambiar de modelo a tenor de una serie de circunstancias?

Como comentábamos al inicio, por lo general, la vida útil de un casco oscila entre tres y cinco años debido al deterioro de sus materiales, la frecuencia de utilización, el trato que haya recibido de su propietario, su mayor o menor exposición al calor o el frío


Deterioro de los materiales

En cuanto al deterioro de los materiales, llegado el momento de adquirir un casco debes tener en cuenta la fecha de fabricación. Aunque su aspecto sea “impecable”, es posible que lleve meses o años almacenado en el punto de venta. Por ello, te aconsejamos que selecciones un establecimiento de confianza y que solicites asesoramiento a sus profesionales sobre la vida útil del modelo que deseas adquirir.

Una vez adquirido un casco, el transcurso del tiempo te recomendará “jubilarlo” cuando:

  • El acolchado interior presente signos claros de deterioro debido a su uso, la sudoración o el lavado.
  • El sistema de cierre comience a fallar o, directamente, no funcione.
  • Las partes de plástico o resina se sequen o vidrien y no ajusten correctamente.
  • No existan recambios de pantalla y mecanismos en el mercado.


Cuidado con los impactos

Al margen del deterioro de los materiales, si hay algo que acelera la caducidad de la vida útil de un casco es un impacto. Si el mismo es consecuencia de un accidente o porque el casco haya caído al suelo desde cierta altura –por ejemplo, tras dejarlo en el asiento de la moto–, no te la juegues. Llévalo a un centro especializado para que verifiquen:

  • La calota exterior. Si presenta golpes, grietas o raspaduras de consideración, lo más probable es que tengas que reemplazar el casco por uno nuevo.
  • Si el casco tiene deformaciones en la parte interior y holguras como consecuencia del deterioro del polímero. En el supuesto de detectarse estos síntomas, también tendrás que ir pensando en adquirir otro casco.


Opiniones AMV para prolongar la vida útil de tu casco

Como te hemos explicado, un casco no dura eternamente. Pero si sigues una serie de recomendaciones, lograrás prolongar su vida útil. Toma nota:

  • Para empezar, no lo dejes “anclado” a la moto en una vía pública. Una exposición prolongada al sol, el frío, la lluvia, etc., acelerará su deterioro.
  • En relación al consejo anterior, una opción es que guardes el casco bajo el asiento –si eres propietario de un scooter–, en el “top case” o en una maleta lateral. Pero recuerda que los portaequipajes son muy “apetecibles” para los amigos de lo ajeno. Si puedes, lo mejor es que lleves el casco contigo en una bolsa de tela o en una mochila específica.
  • Nunca guardes los guantes u otros objetos dentro del casco. Podrían ensuciar el acolchado interior o impregnarlo de mal olor.
  • No cuelgues el casco en el manillar de la moto ni en el retrovisor. Tampoco es aconsejable dejarlo sobre el asiento o el depósito. Como hemos comentado en el apartado dedicado a los impactos, una caída podría dejarlo inservible y te obligaría a adquirir uno nuevo.
  • Si montas en moto con asiduidad, limpia el casco con frecuencia para evitar que los insectos y las partículas de suciedad acaben “incrustados” tanto en la calota como en la pantalla. Esta operación también deberás realizarla después de un viaje de largo recorrido y para quitar el polvo o el barro si practicas especialidades como trial, motocross o enduro.
  • Limpia tu casco siguiendo las instrucciones del fabricante y evita los productos que puedan dañar la calota, la pantalla o el interior. En el siguiente apartado te ofrecemos unos prácticos consejos de limpieza.
  • Después de una jornada lluviosa, pásale un paño limpio al casco y deja que se seque, con la pantalla abierta, a temperatura ambiente. No utilices un secador ni a lo arrimes a estufas, radiadores, chimeneas, etc., para no que se deterioren los pegamentos que se emplean en su fabricación.
  • Cuando no utilices el casco, mételo en su funda y guárdalo dentro de un armario, boca arriba y apoyado en una base cómoda. No lo almacenes junto a envases que contengan gasolina, pintura sintética o disolvente para que no quede impregnado de olores desagradables.


Cómo limpiar el casco

La limpieza del casco es esencial para garantizar una óptima visibilidad –que, a su vez, redundará en una mayor seguridad– y, en el caso del interior, también para evitar que el sudor provoque mal olor o el deterioro de la espuma.

Inicia el proceso de limpieza del casco por el interior. Desmonta el guarnecido e introdúcelo en un cubo o barreño –nunca en la lavadora– y lávalo a mano con agua tibia y jabón neutro empleando una esponja suave para no dañar el material. Cuando hayas finalizado, déjalo secar a temperatura ambiente –nunca exponiéndolo al sol ni cerca de una fuente de calor–. 

Si no desmontas el guarnecido, puedes utilizar aerosoles especiales que limpian, desinfectan y neutralizan los malos olores. Antes, lee las recomendaciones del fabricante de cascos y la fórmula del espray para no deteriorar la espuma.

Una vez limpio el interior, cubre el exterior del casco con una toalla mojada en agua templada o caliente y deja que actúe unos minutos. A continuación, quita los restos de insectos y otras partículas de suciedad con una bayeta humedecida. Y para darle lustro, emplea agua tibia y jabón neutro y frota la superficie suavemente con una esponja. Para completar la operación, limpia las tomas de aire con un cepillo de dientes y seca el casco con un paño limpio.

Al igual que sucede con el interior, en el mercado encontrarás productos especiales para limpiar el exterior del casco. Una vez más, lee con atención las indicaciones tanto del fabricante como del producto adquirido para no dañar la pintura o las propiedades de la superficie. Y utiliza siempre una gamuza que no provoque arañazos.

Por último, el agua tibia y el jabón neutro también te servirán para limpiar la pantalla. Si lo prefieres, puedes adquirir un producto específico, pero nunca utilices un limpiacristales doméstico, ya que se “come” las propiedades antivaho y puede llegar a mermar la elasticidad del visor, provocando que llegue a agrietarse.

Limpia la pantalla con sumo cuidado para no arañarla y si la desmontas para dejarla “como nueva”, sé meticuloso cuando vuelvas a montarla.


Adquiere tu casco en centros especializados

Recuerda que el casco es obligatorio por ley y un auténtico “salvavidas” en caso de sufrir un accidente. Y si bien existen modelos aptos para todos los bolsillos, procura no escatimar en su adquisición y adquiérelo siempre en centros especializados, ya que lo barato puede acabar saliendo caro…

Elige el casco adecuado en función del uso que le vayas a dar y, a ser posible, de un fabricante conocido y con experiencia en el sector. Así te durará más y, no menos importante, te ofrecerá una mayor protección.


 

También puedes leer:

 Limpieza de tu casco 

“Neck brace”: un aliado contra las lesiones cervicales