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Refrigerante del coche / moto: ¿cómo cambiar el refrigerante? ¿Cuál es su función?  


Publicado el 13/12/17

Si deseas evitar que el propulsor de tu moto termine agonizando por sobrecalentamiento o congelación, no debes descuidar el nivel y el estado del líquido refrigerante. Lee con atención el siguiente post si no quieres “rascarte” el bolsillo en averías que pueden llegar a ser muy costosas.


En Territorio AMV no es la primera vez –ni, a buen seguro, la última– que nos ocupamos del mantenimiento, esencial para que circulemos con seguridad a lomos de nuestra querida compañera de aventuras. De hecho, descuidar la puesta a punto de la moto es uno de los motivos que suelen provocar accidentes en el colectivo de los motoristas. Por ello es tan importante que el vehículo se encuentre siempre en perfecto estado de revista y sea inspeccionado en servicios de posventa oficiales o en talleres de confianza.

En ellos, sus profesionales se encargarán de verificar los principales componentes de la moto, incluyendo, claro está, el motor. Entre otros factores a tener en cuenta, del buen estado y nivel tanto del aceite como del refrigerante –si la refrigeración es por líquido– dependerá que el “corazón” de nuestra montura goce de una vida más o menos saludable.

En el caso del circuito de refrigeración, suele quedar relegado a un segundo plano en la literatura motera. Sin embargo, ya sea por aire, aceite, líquido o un sistema combinado –por ejemplo, aire-agua–, juega un papel importantísimo para garantizar un óptimo funcionamiento del propulsor. En esta ocasión, nos ocuparemos de la refrigeración líquida y de la destacada función que desempeña el refrigerante.

¿Para qué sirve el líquido refrigerante?

Como su propio nombre indica, la función del refrigerante –un líquido basado en un compuesto químico denominado etilenglicol– es proteger el motor en situaciones de temperaturas extremas, por lo que conviene comprobar su estado y nivel antes de la entrada tanto del verano como del invierno.

En la estación más calurosa del año, gracias a la disminución del grado de ebullición del líquido refrigerante en comparación con el agua, contribuirá a que el propulsor no se sobrecaliente y pueda funcionar óptimamente incluso en los días más sofocantes. Y por lo que respecta a la época invernal, evitará que el circuito de refrigeración llegue a congelarse –de ahí que también sea conocido popularmente como anticongelante–.

Y no sólo eso. Un refrigerante en buen estado limpiará y protegerá las piezas del sistema de refrigeración gracias a su alto poder anticorrosivo. Por ello, se debe evitar mezclarlo con agua u otros líquidos, puesto que dicho “cóctel” provocaría una alteración de sus propiedades. Recuerda siempre que el agua del grifo, pese a su apariencia “inocente”, es sumamente perjudicial para la mecánica de tu moto, ya que en verano alcanzaría antes el punto de ebullición y en invierno se congelaría muy fácilmente. En todo caso, de usar agua tendría que ser destilada.

¿Por qué debe revisarse y cambiarse el refrigerante?

Ya que nos referimos a las propiedades, el kilometraje y el transcurso del tiempo, al igual que sucede con el aceite, acaban pasándole factura al refrigerante. En el supuesto de que el líquido perdiese sus cualidades, el motor correría el riesgo de sobrecalentarse en situaciones de temperaturas elevadas o de congelarse con el termómetro bajo mínimos, lo cual podría originar en ambos casos averías muy costosas o irreparables.

Por ello, es muy importante controlar periódicamente tanto el nivel del líquido refrigerante como posibles fugas en el circuito de refrigeración. Para el primer fin, es preciso localizar el depósito del refrigerante y, siempre con el motor en frío, verificar que el nivel se encuentra entre las señales de máximo y mínimo. Y para el segundo, basta con comprobar visualmente, cada vez que se estaciona la moto, que bajo la misma no aparecen restos de refrigerante.

En caso de presentarse alguna anomalía –como un nivel de refrigerante muy bajo o la fuga de líquido–, no lo dudes ni un solo instante y acude a tu taller de confianza para que sus profesionales añadan la cantidad necesaria de refrigerante al circuito y procedan a solventar la pérdida de líquido.

Además, una de las ventajas que tiene acudir periódicamente al mismo taller o servicio de posventa es que en el mismo realizarán un seguimiento de tu moto y sabrán, tras consultar su ficha de mantenimiento, cuándo es conveniente reemplazar el refrigerante. Al respecto, es recomendable seguir las instrucciones del fabricante, si bien los expertos aconsejan sustituir el líquido del circuito por otro nuevo una vez recorridos 40.000 kilómetros o transcurridos dos años desde el último cambio de refrigerante.

La operación de sustitución del refrigerante no es dificultosa y, de hecho, en Internet encontrarás numerosos vídeos y reportajes donde se explica cómo realizar dicha operación. Pero recuerda que la misma no podrás realizarla en la vía pública y que, una vez completada, tendrás que deshacerte del líquido. Y, para ello, deberás llevarlo a un punto limpio o un taller de mecánica.

Consejos a tener en cuenta sobre el refrigerante

Por todo lo expuesto, y a modo de resumen, toma nota de los siguientes consejos sobre el líquido refrigerante. Si los pones en práctica, te ahorrarás más de un disgusto y tener que “rascarte” el bolsillo en la reparación de averías que, como indicábamos anteriormente, pueden llegar a ser muy costosas e incluso irreparables en el peor de los casos.

    • Antes de montar en moto, comprueba que bajo la misma no hay restos de refrigerante. Si los hubiese, es síntoma de que el circuito presenta una fuga. En ese caso, debes acudir cuanto antes a un taller de mecánica.

    • Es recomendable que verifiques periódicamente –semanalmente o cada 15 días– el nivel del líquido a través del depósito del sistema de refrigeración.
    • Si tuvieses que rellenar el circuito de refrigeración, nunca mezcles agua corriente –en todo caso, destilada– con el líquido del sistema, ya que podría alterar las propiedades del refrigerante.
    • Aunque sus profesionales lo tendrán en cuenta, cada vez que acudas a un servicio de posventa oficial o a un taller de confianza recuérdales que comprueben el nivel y el estado del líquido refrigerante.
    • Por lo general, es preciso sustituir el líquido refrigerante cada dos años o 40.000 kilómetros.
    • El cambio del refrigerante debe hacerse siempre con el motor en frío y nunca en la vía pública. Además, el líquido reemplazado ha de llevarse a un punto limpio o un taller de mecánica para que sea convenientemente tratado, evitándose así posibles vertidos contaminantes.
    • Si quieres ahorrarte complicaciones, lo mejor es que delegues el cambio del refrigerante a profesionales.
    • Existen diferentes tipos de líquido refrigerante en el mercado. Si tienes dudas sobre cuál es el más indicado para tu moto, no te líes... Delega su selección a los expertos de las tiendas especializadas antes de adquirirlo o a los profesionales del servicio de posventa oficial o de tu taller de confianza. En el caso de estos últimos, llegado el momento de reemplazarlo sabrán elegir el más adecuado.