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Neumáticos de invierno o cadenas ¿qué opción es mejor?  


Publicado el 05/12/18

Para conducir con seguridad en los meses más fríos del año, en algunas zonas es aconsejable el uso de neumáticos de invierno o cadenas de nieve. A través del presente post te explicamos sus principales ventajas e inconvenientes.


El invierno es sinónimo de nevadas, heladas y lluvias. Para los aficionados al esquí, su llegada es toda una bendición. Pero la estación más fría tiene consecuencias negativas, por ejemplo, en la seguridad vial. Puertos de montaña y carreteras cortados por la nieve, uso obligatorio de neumáticos de invierno o cadenas en algunos tramos, conductores atrapados en la red viaria, localidades incomunicadas…

En la época invernal, antes de realizar un desplazamiento por carretera se debe consultar su estado en la página de la Dirección General de Tráfico (DGT) y también informarse de las previsiones del tiempo que vamos a encontrarnos durante la ruta a través de la web de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Asimismo, es esencial llenar el depósito de gasolina y que el vehículo se encuentre en perfecto estado de revista.

Y en este último apartado, para no quedarnos tirados e incrementar nuestra seguridad es recomendable considerar dos alternativas: montar unos neumáticos de invierno o llevar unas cadenas de nieve en el maletero. Pero, ¿cuál de las dos es más interesante? ¿Qué ventajas e inconvenientes presentan?

¿Cuándo es aconsejable usar los neumáticos de invierno?

Los neumáticos de invierno no son obligatorios en España, pero sí han de utilizarse en algunos países europeos con periodos prolongados de temperaturas extremas. En cuanto a cómo son, se distinguen de las cubiertas convencionales por las siguientes características:

  • Para empezar, en el flanco del neumático aparece el marcaje M+S (Mud and Snow o Barro y Nieve) y un pictograma que representa una montaña de tres picos con un copo de nieve en su interior.
  • El dibujo de la banda de rodadura de los neumáticos de invierno es más profundo que el de las cubiertas normales, lo que contribuye a mejorar la motricidad en carreteras nevadas o heladas.
  • Además, los tacos cuentan con laminillas que ayudan a evacuar el agua y evitar el temido aquaplaning.
  • Y no menos relevante: los neumáticos de invierno poseen un mayor contenido de goma natural para que no se endurezcan con las bajas temperaturas y brinden una óptima adherencia.

 

Al hilo de este último apunte, los expertos recomiendan utilizar neumáticos de invierno en zonas en las que la temperatura ambiente sea inferior a 7 grados centígrados. Por debajo de ella, una cubierta normal, al endurecerse la goma, pierde adherencia y, por lo tanto, no brinda la misma seguridad. Conviene tenerlo en cuenta porque el neumático es el único nexo de unión entre nuestro vehículo y el asfalto. ¡Toma nota!

Y llegado el momento de utilizarlos, recuerda que se han de montar los cuatro neumáticos. Si solamente los pones en el eje motriz, estarás comprometiendo el comportamiento del vehículo y podrás sufrir un accidente por pérdida de trayectoria del tren delantero o derrape del trasero.

Desventajas de los neumáticos de invierno

Llegados a este punto, queda claro que las ventajas de los neumáticos de invierno son muchas. A baja temperatura, su comportamiento es sobresaliente sobre nieve, hielo y asfalto mojado o seco, ya que mejoran la adherencia, la motricidad y la frenada. Y legalmente pueden reemplazar a las cadenas de nieve en aquellos tramos donde sea obligatorio utilizarlas. Pero, ¿cuáles son sus inconvenientes?

  • Para muchos usuarios, la principal desventaja de los neumáticos de invierno es su precio. Y contar con un juego de cubiertas para la época invernal y otro para el resto del año, incluidas las de repuesto, no es algo que puedan permitirse muchos conductores.
  • En el supuesto de tener dos juegos de neumáticos, los que no se utilicen deben almacenarse en un lugar apropiado para que no se deterioren.
  • Fuera de su “hábitat natural”, los neumáticos de invierno pierden sus propiedades: disminuye su capacidad de frenada, se desgastan más rápidamente y aumentan el consumo de combustible al ofrecer una mayor resistencia a la rodadura.

 

Cadenas de nieve: ¿cuántos tipos hay?

Como hemos visto, los neumáticos de invierno son muy útiles en zonas frías en las que a las bajas temperaturas se suman la nieve, la lluvia o el hielo. Pero si no los usamos y vamos a circular por lugares con riesgo de nevada o donde el termómetro se sitúe por debajo de los 7 grados centígrados, tendremos que contar con unas cadenas de nieve en el maletero –aunque la ley no obligue a llevarlas en el vehículo, los agentes de tráfico podrían multarnos si nos quedamos atrapados en la nieve y, al carecer de ellas, bloqueamos la vía y entorpecemos la circulación de otros usuarios–.

A diferencia de los neumáticos de invierno, las cadenas gozan de una mayor popularidad, si bien, según distintas encuestas, entre el 70% y el 80% de los conductores afirma no saber colocarlas. Y ya puestos, es posible que desconozcan que existen diferentes tipos:

  • Cadenas líquidas. Se trata de un espray que se aplica en la banda de rodadura de las ruedas motrices y puede sacarnos de un apuro en un tramo de nieve o hielo de unos 4 o 5 kilómetros. Y aunque haga la función de las cadenas tradicionales, no puede sustituir a estas últimas cuando su uso sea obligatorio. Es una opción interesante por su precio asequible.
  • Cadenas metálicas. También conocidas como cadenas de eslabones, son “las de toda la vida”. Económicas, efectivas, duraderas y resistentes, entre sus desventajas cabe destacar que son complicadas de montar y ruidosas. Asimismo, transmiten vibraciones y pueden comprometer el funcionamiento de los controles de tracción y estabilidad. Fuera de los tramos de nieve, hay que desmontarlas cuanto antes para evitar que causen daños a los neumáticos y las llantas.
  • Cadenas textiles. Frente a las metálicas, las cadenas de tela o lona son más ligeras, se montan con mayor facilidad, no llegan a deteriorar los neumáticos y las llantas y no interfieren en los sistemas de seguridad activa del vehículo. Además, tampoco provocan excesivo ruido o vibraciones. Por el contrario, son menos resistentes y se desgastan más fácilmente.
  • Cadenas compuestas. Algo más caras que las textiles, las cadenas compuestas son una buena alternativa para quienes las utilicen frecuentemente. Están conformadas por una red de cables envueltos en material textil y, al igual que las anteriores, su montaje es sencillo, aunque requieren más fuerza para ajustarlas. No resultan intrusivas para la dirección y la suspensión, apenas generan vibraciones y no dificultan la función de los controles de tracción y estabilidad.
  • Cadenas semiautomáticas. Son el tipo de cadena más caro. También denominadas “de araña”, disponen de dos partes: un disco fijado a la llanta y la cadena en sí, que puede componerse de bandas, eslabones o una mezcla de ambas soluciones. Es aconsejable que la instalación principal se realice en un taller especializado; y una vez realizada, el montaje de las bandas y los eslabones es muy sencillo. Seguras y resistentes, se recomienda su uso en vehículos de alta gama y neumáticos de perfil bajo.

 

Consejos para elegir y colocar las cadenas de nieve

Una vez conocidos los diferentes tipos de cadenas de nieve existentes en el mercado, y seleccionado el que más nos convenga, tendremos que adquirir un modelo que se ajuste a las dimensiones de nuestros neumáticos. Es muy importante tenerlo presente porque no todas las cadenas de nieve valen para todos los neumáticos.

A la hora de montarlas, elegiremos un lugar seguro y, si fuese necesario, activaremos los intermitentes y colocaremos los triángulos de preseñalización para que el resto de usuarios de la vía adviertan nuestra presencia. A continuación, sirviéndonos de unos guantes, colocaremos las cadenas en las ruedas motrices –en el eje delantero en el caso de los vehículos con tracción 4x4–. Y una vez colocadas, no es recomendable que circulemos a más de 50 km/h.

Por todo lo expuesto, queda claro que en la época invernal hay que extremar las precauciones. Es de sentido común: si en los días en los que el termómetro se congela no salimos a la calle con sandalias, en las zonas con riesgo de nieve, lluvia o hielo tendremos que montar neumáticos de invierno o llevar unas cadenas en el maletero. Cada alternativa tiene sus ventajas e inconvenientes, pero ambas nos ayudarán a superar las adversidades y a circular con seguridad hasta nuestro destino. ¡No lo olvides!