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¿Cuándo revisar los frenos de moto? Consejos básicos  


Publicado el 02/01/19

Junto a neumáticos y suspensiones, los frenos de la moto son esenciales en la seguridad activa. Si no tienes claro cuándo hay que revisar y sustituir las pastillas, los discos y el líquido, a través del presente post te damos algunas pistas.

 

Frenos de moto: ¿cuándo hay cambiar las pastillas?

Comenzando por las pastillas, son un componente fundamental del sistema de frenado de la moto y su función es “morder” la superficie de los discos para garantizar una óptima frenada. Por ello, conviene prestar mucha atención a su estado y no prolongar su vida útil “hasta el infinito y más allá”. Pero, ¿cuándo es necesario sustituirlas? ¿Cómo podemos saber si nos la estamos jugando al circular con unas pastillas de freno en mal estado?

  • Al igual que sucede, por ejemplo, con los neumáticos, las pastillas de freno también acusan el desgaste. Sobre todo, como hemos comentado anteriormente, si realizamos un uso intensivo de la moto en ciudad. Y este suele ser el principal motivo, aunque no el único, por el que han de reemplazarse por otras nuevas.
  • En el caso de los neumáticos, si la banda de rodadura comienza a parecerse a un “slick” de competición, llegará el momento de cambiarlos por otros nuevos. Y en las pastillas de freno sucede lo mismo. Si observamos la parte que está en contacto con el disco, veremos que hay unos surcos que nos indican el desgaste. Pues bien: no verlos será señal de que una pastilla está en las últimas. Según los expertos, el grosor de la superficie de fricción no debe ser inferior a 2 milímetros.
  • Otra causa que puede motivar el reemplazo de las pastillas de freno es una fuga de aceite en la horquilla de la suspensión. Al caer sobre la pinza e impregnar las pastillas, la capacidad de frenada se ve afectada.
  • Además, las pastillas pueden “cristalizarse”. Gracias a la calidad de los materiales, este efecto ya no es tan habitual. Pero abusar de los frenos –por ejemplo, en la bajada de un puerto– podría dar lugar a un sobrecalentamiento; y este, a su vez, provocar una pérdida de adherencia en la superficie de contacto con el disco.
  • Y, finalmente, si nos viésemos en la obligación de cambiar los discos de freno, también deberíamos sustituir las pastillas aunque se encontrasen en buen estado. Y ello es así porque estarán adaptadas al desgaste del disco viejo y no actuarán correctamente sobre el nuevo.

 

Así pues, tanto visualmente como circulando con la moto podrás hacerte una idea de cómo se encuentran las pastillas de freno. Ante el desgaste excesivo de la zona de contacto con el disco, un “chirrido” cada vez que acciones los frenos, una disminución en la eficacia del sistema de frenado o un tacto esponjoso de la maneta o el pedal, no te la juegues. Acude a un centro especializado y haz revisar el equipo de frenos de tu moto.

Discos de freno: ¿cómo saber si están al límite?

En cuanto a los discos de freno, tal y como ocurre con las pastillas, no son ajenos al desgaste a pesar de estar fabricados en materiales resistentes como el acero. Aunque más que acusar el paso de los kilómetros, lo que verdaderamente les afecta es el modo de conducción. Aplicando dicha lógica, sufrirán mucho más en recorridos urbanos o fuera del asfalto que en carretera. Pero, ¿cómo podemos saber si los discos de freno de nuestra moto están desgastados?

  • Para indicar que un disco de freno debe reemplazarse, los fabricantes utilizan la expresión “minimum thickness” (grosor mínimo). Concretamente, de forma abreviada: MIN.TH. Y dicha abreviatura se refleja en los discos de freno junto a un número que nos revela cuál es el grosor mínimo recomendado –por ejemplo, MIN.TH. 3 mm–.
  • Si un mecánico observa que el grosor mínimo del disco de freno se encuentra próximo al límite reflejado o por debajo de él, nos aconsejará reemplazarlo por otro nuevo inmediatamente.
  • Obviamente, en el deterioro de un disco de freno tiene mucho que ver el desgaste de las pastillas y la suciedad que estas dejen en su superficie, factores que acaban produciendo un efecto “rayado”. Llegados a este punto, debe ser un profesional quien te indique si es necesario reemplazar el disco o si basta con sustituir las pastillas.

Y junto al desgaste, los alabeos (deformaciones) por golpes o sobrecalentamiento también pueden dar lugar a la reparación o reemplazo de un disco. Nuevamente, un tacto esponjoso en los frenos, “chirridos” al accionar estos últimos, una menor efectividad en la frenada y vibraciones en el manillar nos alertarán sobre irregularidades en el equipo de frenos.

De cara a prolongar la vida útil de los frenos de nuestra moto, los expertos recomiendan el uso de limpiadores en espray específicos. Antes de utilizarlos, es aconsejable recabar la opinión de un profesional. Nadie mejor que él para indicarte cuáles adquirir y cómo utilizarlos.

Sistema de frenos con zapatas y tambor

Y si bien es cierto que las pastillas y los discos de freno están presentes en la mayoría de modelos actuales, no podemos olvidar que algunos scooters y motos clásicas o “low cost” se sirven de un sistema de zapatas y tambor en el eje trasero. En este caso:

  • Un mayor recorrido de la maneta o el pedal del freno será indicio de desgaste en las zapatas y de una separación de estas del tambor, por lo que será necesario ajustar la holgura entre ambos componentes a través del tensor del sistema.
  • Cuando no exista más recorrido en el tensor, se procederá a reemplazar las zapatas.
  • Algunos expertos recomiendan realizar un mantenimiento cada 10.000 kilómetros para limpiar las zapatas y la zona de fricción en el interior del tambor.

¿Es necesario cambiar el líquido de frenos?

Por último, en cualquier revisión “de rutina” ha de comprobarse el nivel y el estado de los distintos líquidos. Por lo que respecta al de frenos, dicha operación es sencilla. Basta verificar que el depósito está en posición vertical y que el líquido se encuentra entre las marcas “mínimo” y “máximo”. Y si fuese necesario rellenar el circuito, se utilizaría un producto con la misma clasificación (DOT) que la recomendada por el fabricante de la moto.

Por cierto, ya que nos hemos referido a la especificación DOT –del Departamento de Transporte de EEUU–, ¿sabías que la misma también nos señala cuándo es necesario cambiar el líquido de frenos? En el caso de los productos más utilizados en el mundo de las motos:

  • DOT 5.1: una vez al año.
  • DOT 4: una vez cada dos años (como máximo).