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Si tengo el coche sucio, ¿me pueden multar?  


Publicado el 16/10/19

Ya sea por dejadez o ‘alergia’ al agua, algunos conductores circulan con el coche sucio. Pero, ¿sabías que la suciedad acumulada en un automóvil puede ser causa de accidente de tráfico y de multa? Te lo explicamos en el presente post. ¡Sigue leyendo!

A principios de este año podía leerse un titular de lo más llamativo en un portal de Internet: La DGT multará a los conductores que lleven más de un mes sin lavar el coche. Y en la noticia se detallaban las pretensiones del organismo dependiente del Ministerio del Interior: “Los españoles tendremos que lavar el coche, al menos, una vez al mes. Y si no lo hacemos deberemos pagar una multa de 300 euros”. ¿Verdadero o falso?

Obviamente, la información no se ajustaba a la realidad y en la Dirección General de Tráfico (DGT) no van a obligarnos a lavar nuestro automóvil cada 30 días... Pero, al igual que sucede con el colesterol alto, lo de llevar el coche sucio no es cuestión de tomárselo a broma. Más allá de la mala impresión que causemos, la suciedad acumulada en un automóvil puede afectar tanto a nuestra seguridad como a la del resto de los usuarios de la vía.

¿De verdad afecta la suciedad a la seguridad vial?

Así es. La suciedad tiene una relación muy directa con la seguridad vial. Y como veremos a continuación, no limpiar periódicamente nuestro coche supondrá que viajemos en un automóvil menos seguro y cómodo. ¿No te lo crees? Te explicamos por qué es así. ¡Toma nota!

·         Superficie acristalada. Está claro: de tener unos cristales sucios a unos limpios es como pasar de la noche al día. Si la suciedad se acumula en la superficie acristalada del coche, incluyendo los espejos retrovisores, nuestro campo de visión se reducirá notablemente. Y si no vemos con claridad qué sucede en nuestro entorno, tendremos más probabilidades de sufrir un accidente. Por cierto, ¿sabías que un parabrisas sucio incrementa los efectos de los deslumbramientos y que, a su vez, estos son causantes del 5% de los accidentes de tráfico?

·         Grupos ópticos. Igualmente, un automóvil con los grupos ópticos sucios es un auténtico peligro rodante. Para empezar, si los faros del vehículo acumulan suciedad, su efectividad será menor en condiciones nocturnas o de poca luz. Y eso hará que no veamos con suficiente nitidez qué sucede en la calzada. Por si fuera poco, los faros sucios provocan más deslumbramientos. Y si los pilotos traseros y los intermitentes no están limpios, seremos menos visibles para otros usuarios.

·         Carrocería. Y esto último también es aplicable a la carrocería. De manera especial, un coche sucio resulta menos perceptible que uno limpio en las horas de menos luz o por la noche.

Junto a todo lo expuesto, la suciedad puede tener otras consecuencias negativas. Para empezar, conducir un coche sucio nos resultará incómodo. Si a ello le sumamos malos olores, la situación será más desagradable aún. Y la cosa puede ir a peor si somos alérgicos y no prestamos atención a la limpieza del interior del vehículo y de los filtros.

Coche sucio: ¿qué dice la ley?

Dicho esto, es de sentido común: con un automóvil limpio circularemos con una mayor sensación de seguridad que si lo hacemos con un coche sucio. Y no sólo eso: evitaremos ser sancionados. Y es que, de una manera u otra, las normas de tráfico hacen alusión a la suciedad.

Por ejemplo, en lo relativo a los cristales, esto es lo que dice el Reglamento General de Circulación:

·         La superficie acristalada del vehículo deberá permitir la visibilidad diáfana del conductor sobre la vía por la que circule, sin interferencias de láminas o adhesivos.

Y por lo que respecta a las matrículas, la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial especifica que:

·         El conductor debe verificar que las placas de matrícula del vehículo no presentan obstáculos que impidan o dificulten su lectura e identificación.

Así pues, aunque en el Reglamento General de Circulación se haga referencia a las láminas y los adhesivos –ojito con coleccionar pegatinas de la ITV en el parabrisas–, si un agente encargado de la regulación del tráfico considera que la suciedad acumulada en los cristales de nuestro vehículo no permite la “visibilidad diáfana” y supone un peligro, puede sancionarnos. Y también si las matrículas están tan sucias que dificultan su lectura.

Consejos para lavar un coche sucio

Ya lo sabes: un coche sucio, además de no dar muy buena imagen, entraña un riesgo mientras está circulando. Y si la suciedad es tal que reduce nuestro campo de visión o impide que se lean las matrículas, los agentes de tráfico pueden multarnos. Por ello, lo mejor es no jugársela y limpiarlo periódicamente de forma parcial o integral.

 

Si optas por la primera opción, ya sabrás por dónde empezar… Efectivamente, limpiar los cristales, los grupos ópticos y las matrículas de manera frecuente te ayudará a circular más seguro y a evitar posibles sanciones. Y si prefieres una limpieza integral, tienes varias alternativas: acudir a un centro especializado, pasar por un túnel o un box de lavado o lavar el coche a mano.

En un centro especializado te dejarán el coche sucio como nuevo. ¡Parecerá que acabas de estrenarlo! Pero, lógicamente, tendrás que rascarte el bolsillo… Si prefieres gastar menos dinero, siempre podrás lavar tu coche sucio en un túnel de lavado o en un box y rematar la faena pasándole la aspiradora al interior. Y, finalmente, la opción de lavarlo a mano es la más divertida… ¡siempre que no lo hagas en la vía pública! Está prohibido. Y en función del municipio, la multa puede ser simbólica o de miles de euros.

Si quieres lavar tu coche sucio a mano, hazlo en un espacio privado –el patio de un chalé o vivienda, un garaje particular, una nave industrial…– y sigue estos pasos:

·         Empieza por el interior: salpicadero, alfombrillas, tapicería, maletero… Emplea productos específicos y gamuzas o cepillos que no dañen los materiales. Y presta especial atención a la superficie acristalada para disfrutar de una buena visibilidad cuando vayas a conducir. ¡La suciedad no sólo está en el exterior!

·         Si vas a lavar tu coche sucio al aire libre, ponlo a la sombra para que no queden manchas en la carrocería.

·         Ten a mano todo lo necesario: un par de cubos, esponjas o guantes especiales (de lana de cordero o microfibra), champú para carrocerías, toallas o bayetas para el secado, limpiallantas, limpiacristales, etc. Ojo: ¡no emplees productos de limpieza domésticos!

·         Antes de aplicar cualquier producto, dale un manguerazo al exterior del coche, de arriba abajo, para eliminar algunos restos de suciedad y enfriar tanto la carrocería como las llantas. Si vas a utilizar una hidrolimpiadora de alta presión, no acerques demasiado la boquilla a la superficie a tratar y sigue las instrucciones del fabricante.

·         A continuación, usa el limpiallantas y espera a que actúe. Después, frotar con un cepillo pequeño te facilitará dejarlas como el primer día.

·         Llegado el momento de enjabonar, sumerge la esponja o el guante en un cubo con agua y jabón y procede a limpiar la carrocería empezando por el techo. De vez en cuando, aclara la esponja o el guante en un cubo de agua limpia. Y vuelve a repetir la operación.

·         Seguidamente, con un manguerazo de arriba abajo quitarás los restos de jabón.

·         Y con las toallas o bayetas de secado y un repaso a toda la superficie acristalada con un limpiacristales, tu coche estará listo.

En definitiva, la suciedad acumulada en la superficie acristalada, los grupos ópticos o la propia carrocería de nuestro automóvil puede hacer que nos veamos implicados en un accidente de tráfico. Además, si la matrícula está sucia, es probable que dificulte su lectura o identificación.

Volviendo al inicio del presente post, la DGT no nos obligará a lavar nuestro automóvil cada mes. Pero si somos cuidadosos, lo limpiamos frecuentemente y estamos al día en lo que al mantenimiento se refiere, circularemos con mayor seguridad y evitaremos multas por tener el coche sucio.