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Mantenimiento de la moto, factor clave de la seguridad  


Publicado el 14/01/15

Conducir una moto es placer, diversión y compromiso con su cuidado y la seguridad vial. Además de alargar la vida útil del vehículo y mejorar su rendimiento, el mantenimiento de la moto garantiza viajar tranquilos y sin riesgos.

Algunos consejos AMV para el mantenimiento de la moto

Lo aconsejable es realizar revisiones rápidas diarias e inspecciones semanales y mensuales de mayor profundidad. Su periodicidad depende del uso y kilometraje que hagamos de la moto y del tipo de conducción a la que la sometamos.

La práctica de mantenimiento de la moto más básica pasa por la limpieza, no solo por una cuestión estética, sino por seguridad: la higiene facilita la detección de cualquier fallo o avería que pudiera tener la moto.

Partiendo de este principio fundamental, enumeramos los diez aspectos fundamentales que todo motorista debe tener en cuenta antes de poner en marcha su vehículo:

  • Presión de los neumáticos. Conviene revisar su lectura siempre con la llanta fría. La presión adecuada varía entre el neumático delantero y trasero. También difiere si el piloto viaja solo o acompañado.

  • Estado de los neumáticos. La profundidad de la banda de rodadura debe ser la correcta, de acuerdo con las indicaciones del fabricante. De no ser así, resulta obligado cambiar el neumático. Existen formas muy sencillas de verificarlo.

  • Engrase de la cadena. Se debe quitar la suciedad y grasa de la cadena cada 500 kilómetros en condiciones normales. El producto limpiador se aplicará por el interior y girando la rueda, para que actúe en toda su longitud.

  • Tensado de la cadena. Se puede comprobar con un destornillador, desplazando hacia arriba la cadena y realizando el tensado a continuación. Las muescas situadas junto al basculante ayudarán a encontrar el equilibrio.

  • Nivel del aceite. Se puede utilizar una varilla de medición o un ojo de buey. La moto debe estar en frío y en posición vertical.

  • Comprobación de luces, intermitentes y claxon. Tanto los intermitentes como la luz de cruce, luz de freno trasero, luces largas y claxon deben funcionar. Conviene chequear previamente el circuito eléctrico.

  • Nivel de líquido de frenos. Se comprueba observando los dos depósitos del circuito hidráulico (para el freno trasero y delantero).

  • Pastillas de freno. Basta con mirar entre el disco y la pastilla para conocer su desgaste. Para sustituirlas, es recomendable acudir a un taller especializado.

  • Estado de las suspensiones. La suspensión es un factor importante de seguridad que aporta estabilidad a la moto, además de comodidad. Su revisión debe realizarse en un taller.

  • Líquido refrigerante. Si el motor refrigera mediante líquido, se debe comprobar su nivel en el depósito que lo alberga. Se hará siempre con la moto en frío y siguiendo las instrucciones del fabricante.

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