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Consejos de mantenimiento para los meses más fríos del año  


Publicado el 23/09/15
Atrás quedaron las altas temperaturas del verano. La época estival toca a su fin y el próximo 23 de septiembre comenzará el otoño, anticipo de un invierno que arrancará el 22 de diciembre. Llegan, pues, los meses más fríos y el momento de poner a punto la moto o el scooter con el objetivo de afrontarlos con total seguridad.

Para llevar a cabo un mantenimiento básico, lo más apropiado, salvo que tengas nociones mecánicas y seas un “manitas”, es que acudas a un taller de confianza o a un servicio de posventa oficial, cuyos profesionales revisarán desde el motor hasta los neumáticos de tu “máquina”, pasando por la transmisión, las suspensiones, los frenos y los grupos ópticos.

El “corazón” de la moto

A la hora de revisar la montura, es de vital importancia comprobar cómo se encuentra el motor, sobre todo si es “veterano” y acumula una buena cantidad de kilómetros. Lo primero, y antes de nada, es comprobar que no presenta fugas. Igualmente, se han de revisar los niveles tanto del refrigerante como del aceite y reemplazar sus filtros, así como las bujías, si por kilometraje o estado fuese necesario.

Los neumáticos, vitales

Obviamente, es fundamental prestar atención al estado de los neumáticos, ya que se trata del único punto de unión entre el vehículo y el asfalto. Descuidar su conservación puede ocasionarte una caída, sobre todo en condiciones de lluvia. Para prevenir el temido “aquaplaning”, el dibujo de la banda de rodadura de la cubierta ha de estar en perfecto estado. Por lo tanto, la profundidad de sus canales debe ser superior a 1,6 milímetros, ya que por debajo de esta medida circularás con un “slick” muy peligroso. En cuanto a su presión, tiene que ajustarse a la que recomienda el fabricante y revisarse, a ser posible, con las gomas frías.

Suspensiones y transmisión

En la puesta a punto también cobra especial importancia el reglaje de las suspensiones. En función de su respuesta, la moto será más o menos estable. Y, además, si se encuentran en mal estado pueden provocar un mayor consumo de carburante y contribuir al desgaste de los neumáticos y de la transmisión.

Respecto a esta última, se debe revisar el tensado, el engrase, la holgura entre eslabones, el piñón de ataque y corona… Y si es por cardán, habrá que tener en cuenta el nivel del lubricante y, en función del modelo, los kilómetros transcurridos desde el último cambio de aceite. Por su relación con la transmisión, también conviene supervisar el lubricado y la tensión del cable del embrague y, ya puestos, del acelerador.

Llegados a este punto, recuerda que la paciencia ayuda a mantener la “máquina” en buen estado y evitar una caída. En días de bajas temperaturas, no le exijas el máximo rendimiento a la mecánica desde la “primera vuelta”, puesto que el motor, las suspensiones o los neumáticos requieren algo más de tiempo para funcionar correctamente.

Sistema de frenos

Por último, y no por ello menos relevante, se ha de comprobar el sistema de frenos, ya que de su estado dependerá que la moto se detenga con mayor o menor eficacia, evitando así situaciones de riesgo. Revisar el nivel y estado del líquido y de los discos y pastillas es de vital importancia.

Y para finalizar, echa un vistazo a los grupos ópticos e intermitentes. En la época invernal se disfruta de menos horas de luz y es imprescindible contar con un buen alumbrado y que el resto de conductores adviertan qué maniobras vas a realizar.

No descuides el equipamiento

Una vez que tu moto o scooter se encuentre a punto para el invierno, no debes descuidar el equipamiento. Si bien en otros artículos de Territorio AMV encontrarás información específica al respecto, no está de más realizar un pequeño repaso a los accesorios que te ayudarán a combatir las bajas temperaturas y reforzar tu seguridad.

Para comenzar, recuerda que, además de obligatorio, el casco es tu mejor “amigo”. En los meses invernales, lo más aconsejable es utilizar uno integral, aunque también te puede convenir uno modular, igualmente seguro y muy práctico. Los modelos abiertos o de tipo “jet”, es mejor reservarlos para la primavera y el verano.

Hazte con una chaqueta de Cordura con protecciones –a ser posible, que incluya también la de la espalda– y compleméntala con un pantalón dotado de refuerzos. En ambos casos, asegúrate de que poseen forro térmico desmontable y membrana impermeable-transpirable.

Tampoco olvides unos guantes con ajuste en la muñeca y unas botas altas que protejan los tobillos. En cuanto a estas últimas, si las reemplazas por un calzado convencional, procura que sea robusto, cerrado y, a ser posible, que carezca de cordones.

Conducción suave

Una vez al manillar, y aunque siempre es conveniente ser prudente y tomar precauciones, el invierno, debido a las condiciones meteorológicas adversas, invita a conducir con todos los sentidos alerta.

Es aconsejable aumentar la distancia con el vehículo que te precede y accionar más suavemente los mandos del acelerador y los frenos. También es conveniente “mirar lejos” para anticipar cualquier imprevisto y evitar circular por encima de pinturas deslizantes y de elementos metálicos para eludir una posible caída.

Y si lo tuyo es “devorar” kilómetros y realizar viajes de largo recorrido, no olvides planificar el viaje con tiempo, asegurarte de que el equipaje va bien sujeto y portar el kit para reparar pinchazos, el chaleco reflectante y el teléfono móvil por si tienes que echar mano de ellos durante la ruta. ¡Precaución moteros!


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