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¿Cómo influyen algunos medicamentos en la conducción?  


Publicado el 24/10/18

Aunque su fin es curar nuestras afecciones, ¿sabías que algunos medicamentos afectan a la conducción? Si tomas algún fármaco, lee con atención el presente post antes de conducir tu coche o moto.


 

Si bien están concebidos para sanar, los medicamentos pueden ser incompatibles con la conducción al generar efectos secundarios. Así quedó de manifiesto en una jornada sobre fármacos y conducción organizada recientemente por la Fundación CNAE (Confederación Nacional de Autoescuelas) con el objetivo de sensibilizar, ofrecer información y brindar recomendaciones sobre la influencia y los efectos negativos que determinados medicamentos pueden tener en la conducción de vehículos.

Sobre una cuestión tan importante, y muy poco tenida en cuenta por los ciudadanos, la jornada permitió extraer las siguientes conclusiones:

  • El 25% de los medicamentos que consumimos puede interferir en la conducción.
  • En España, el 5% de los accidentes de tráfico está relacionado con el consumo de ciertos medicamentos.
  • De quienes consumen a diario medicamentos que pueden afectar a la conducción, el 80% desconoce esta circunstancia.
  • En el año 2030, un tercio de los conductores será mayor de 65 años. Es de prever que tendrán más enfermedades y, por lo tanto, consumirán más medicamentos. Un escenario, sin duda, preocupante.

Asimismo, entre otras reflexiones de interés, en la jornada quedó de manifiesto que el consumo de fármacos ha aumentado en nuestro país debido, entre otros motivos, a la automedicación, un hábito que puede incrementar el número de accidentes de tráfico. En el caso de los antibióticos, la Agencia Europea de Medicamentos señala que la automedicación provoca 2.500 muertes al año en España.

¿Qué medicamentos pueden interferir en la conducción?


Por lo expuesto, queda claro que el médico es el más indicado para realizar un diagnóstico y, en caso de ser necesario, señalar qué medicamentos han de tomarse y en qué dosis deben administrarse. Y, además, informar al paciente si tienen efectos secundarios, por ejemplo, al conducir.

A continuación, os detallamos algunos tipos de medicamentos y psicofármacos y los efectos que pueden generar en el organismo:

  • Analgésicos. Disminuyen la agudeza visual, aumentan la sensibilidad al deslumbramiento y producen estados de euforia y disforia, somnolencia y despersonalización.
  • Anestésicos. Provocan alteraciones de la visión, disminución de reflejos, automatismo muscular y somnolencia.
  • Anticonceptivos hormonales. Causan confusión, nerviosismo, depresión y labilidad afectiva con cambios de humor.
  • Anticonvulsionantes o antiepilécticos. Entre sus consecuencias se encuentran la visión borrosa, la alteración de la capacidad de autocrítica, dificultades para la concentración, incoordinación motora, somnolencia, fatiga –de la que ya nos hemos ocupado en Territorio AMV–, vértigos y ansiedad.
  • Antidepresivos. Son causantes de nerviosismo, ansiedad, somnolencia, alteración de la coordinación y visión borrosa.
  • Antidiabéticos. Se relacionan con la hipoglucemia, una bajada del nivel de azúcar en la sangre que se manifiesta con síntomas como malestar general, mareos, temblores, sudor frío, etc.
  • Antihipertensivos. Producen visión borrosa, calambres musculares, alteración del equilibrio, astenia, vértigos, embotamientos y somnolencia.
  • Antihistamínicos. Dificultan la concentración, disminuyen los reflejos y ocasionan inquietud y somnolencia.
  • Ansiolíticos. Se les atribuye somnolencia, así como disminución de la atención y de la capacidad de reacción.
  • Antigripales y anticatarrales. Muy frecuentes tanto recetados como automedicados, provocan somnolencia.
  • Antimigrañosos. Somnolencia, mareos y debilidad son sus principales efectos secundarios.
  • Antiparkinsonianos. Combatir el párkinson también tiene sus secuelas: somnolencia, episodios repentinos de sueño, espasmos, visión borrosa o confusión.
  • Antipsicóticos. Su administración puede producir somnolencia, mareo, agitación o cansancio.
  • Cardiotónicos. Obstaculizan la visión, alteran la percepción de los colores y provocan fatiga, vértigos y desasosiego.
  • Espasmolíticos. Pueden ocasionar visión borrosa, palpitaciones, estado de confusión e hipotensión postural.
  • Estimulantes. Dificultan la concentración y producen euforia, insomnio, exaltación, conducta agresiva e inquietud motriz.
  • Hipoglucémicos. Generan lipotimias, mareos, fatiga y debilidad generalizada.
  • Hipnóticos. Al igual que los ansiolíticos, ocasionan somnolencia y disminución de la atención y de la capacidad de reacción.
  • Relajantes musculares. Se los asocia con la fatiga, los mareos, la somnolencia y la disminución del tono muscular.
  • Sedantes y tranquilizantes. Producen síndrome de abstinencia, sedación, adormecimiento, reducción de la alerta y la atención, visión borrosa, lentitud de respuesta, disminución de reflejos y aumento del tiempo de reacción, falta de coordinación visomotora y problemas de coordinación general.

¿Cómo saber si un medicamento es incompatible con la conducción?


Como hemos comentado anteriormente, nuestro médico es la persona más indicada para informarnos sobre los efectos secundarios de los medicamentos. En el caso particular de las consecuencias que un fármaco podría tener en la conducción, tanto en Europa como en España se ha elaborado una normativa específica para informar de forma clara y concisa si un medicamento afecta a la conducción.

Al respecto, el “Documento de consenso sobre medicamentos y conducción en España: información a la población general y papel de los profesionales sanitarios”, promovido por la Dirección General de Tráfico (DGT), recuerda que:

  • De acuerdo con la Directiva 2001/83/CE, por la que se establece un código comunitario sobre medicamentos para uso humano, la información relativa a los efectos de un medicamento sobre la capacidad de conducir debe incluirse tanto en el resumen de las características o ficha técnica del producto como en el prospecto.
  • En el caso de este último, el Real Decreto Legislativo 1/2015, por el que se aprueba el texto refundido de la “Ley de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios”, especifica que en el mismo han de incluirse los efectos sobre la conducción de vehículos y otros datos que se determinen con el objetivo de promover un correcto uso del tratamiento prescrito.
  • Igualmente, la citada norma jurídica señala que el prospecto debe ser legible y claro, asegurando de esta forma su comprensión por parte de los consumidores.

¿Qué significa el pictograma del coche que aparece en los envases?


Pero si existe una norma que simplifica la información relativa a la conducción que ha de incluir un medicamento, ese es el Real Decreto 1345/2007, por el que se regula el procedimiento de autorización, registro y condiciones de dispensación de los medicamentos de uso humano fabricados industrialmente.

Concretamente, indica que en el envase de los medicamentos que puedan reducir la capacidad para conducir se ha de colocar un pictograma específico con la leyenda: “Conducción: ver prospecto”. Dicho pictograma consiste en un triángulo equilátero rojo, con el vértice hacia arriba, en el que aparece un coche negro sobre fondo blanco.

Y según recuerdan desde la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), los medicamentos se clasifican en cuatro categorías en función de su menor o mayor repercusión en la conducción:

  • Categoría 0. Se trata de medicamentos seguros o que raramente afectan a la capacidad para conducir.
  • Categoría 1. Los medicamentos agrupados en ella afectan de manera leve a la capacidad para conducir. El mensaje que se transmite a los conductores es: “Tenga cuidado. No conduzca sin haber leído este folleto”.
  • Categoría 2. Es la relativa a los medicamentos que afectan moderadamente a la capacidad para conducir. Y la advertencia a los consumidores es: “Tenga mucho cuidado. No conduzca sin el consejo de un profesional médico”.
  • Categoría 3. Aquí se encuentran los medicamentos que afectan muy marcadamente la capacidad para conducir. Y sobre su peligrosidad se advierte de forma contundente: “Atención: peligro. No conduzca”.

Medicamentos y conducción: ¿qué hacer?

Queda claro, pues, que el “cóctel” medicamentos-conducción no podemos tomarlo a broma. Si eres conductor y estás tomando algún fármaco, toma nota de estos valiosos consejos que nos brinda la DGT. Y no sólo por tu seguridad: también por la del resto de usuarios de la vía pública. ¡No lo olvides!

  • Sigue las instrucciones de administración del medicamento que te ha indicado el profesional sanitario. No dejes de tomar la medicación por tu cuenta y, si tienes cualquier duda, consulta de nuevo al médico.
  • Ten en cuenta cómo afecta el medicamento a tu capacidad para conducir. ¿Sientes somnolencia, debilidad o visión borrosa? Si es así, no dejes de tomar el medicamento, pero no conduzcas.
  • Según el tipo de medicación que estés tomando, evita conducir los primeros días del tratamiento o cuando te modifiquen la dosis.
  • Evita tomar alcohol cuando estés tomando medicamentos.
  • Toma la medicación en la dosis y el horario que te haya indicado el profesional sanitario.
  • No te automediques.
  • Y si tienes que conducir de forma habitual, indícalo siempre para que el profesional sanitario pueda valorar la posibilidad de encontrar el medicamento que menos influya en tu capacidad para conducir.