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¿Cómo son los lubricantes para vehículos clásicos?  


Publicado el 16/01/19

¿Te interesa saber cómo son los lubricantes para vehículos clásicos? ¿Sabías que además de contar con la viscosidad apropiada, se benefician de los últimos avances tecnológicos? Si te apasionan los clásicos, ¡sigue leyendo!

En el post “¿Cómo cuidar un coche clásico?” ya hemos visto que los vehículos “veteranos” conllevan una serie de cuidados para mantenerlos en perfecto estado de revista. Desde elegir un lugar adecuado para “dormir” hasta utilizar piezas y recambios originales llegado el momento de pasar por un taller de confianza, debemos ser especialmente meticulosos.

Y entre esos mimos también se encuentran los relativos al lubricante. Pero no nos referimos únicamente a los intervalos en que tiene que cambiarse. ¿Sabías que los vehículos clásicos necesitan aceites especiales? ¿Y que estos últimos varían en función de la antigüedad y tipo de motor del coche o moto en cuestión? Es muy importante que lo tengas en cuenta si quieres que tu “tesoro” siga dándote muchas alegrías.

¿Cuáles son las principales funciones del lubricante para vehículos?

 

En cualquier vehículo con motor de combustión, independientemente de cuándo haya sido fabricado, el lubricante cumple una serie de funciones esenciales para garantizar su buen funcionamiento y evitar averías:

  • Para empezar, el lubricante genera una capa entre las piezas móviles del propulsor. Y al propiciar que estén bien lubricadas, reduce la fricción entre ellas y contribuye a que no se desgasten, prolongando así la vida útil de la mecánica.
  • Otra de las cualidades del lubricante es que, al arrastrar las impurezas, facilita que el motor se mantenga limpio.
  • Al igual que el refrigerante, un lubricante en buen estado ayuda a que el propulsor funcione a una temperatura óptima.
  • Igualmente, el lubricante previene la corrosión y la oxidación.
  • Y al actuar como sellador, evita escapes en la cámara de combustión.

Por todo lo expuesto, los expertos aconsejan comprobar periódicamente el nivel del aceite y sustituirlo en los periodos indicados por el fabricante del vehículo. De no hacerlo, descuidar los cambios de lubricante podría provocar una avería de las “gordas” que te obligaría a reemplazar el motor y a “rascarte” el bolsillo a base de bien. ¡No lo olvides!

¿Los vehículos clásicos admiten aceites sintéticos?

En la actualidad, los motores de última generación se sirven de aceites sintéticos, obtenidos sobre una base refinada de petróleo pero sometidos a procesos químicos en laboratorio. En comparación con los lubricantes “de toda la vida” (minerales), sus ventajas son significativas:

  • Los aceites sintéticos se caracterizan por ofrecer una mayor protección contra el desgaste de las piezas del motor.
  • También brindan un óptimo funcionamiento en condiciones de temperaturas extremas (tanto altas como bajas).
  • Y su vida útil es mayor que el de los lubricantes minerales, lo cual permite ampliar los intervalos entre cambios de aceite.

Sin embargo, a no ser que haya sido fabricado a finales del siglo XX, lo normal es que un vehículo clásico no admita un lubricante sintético, cuya utilización, al contener propiedades diferentes a un aceite mineral, podría traducirse en un mayor desgaste de las piezas del motor.

Lubricantes minerales específicos para vehículos clásicos

  • Pensando en los usuarios de vehículos clásicos, las firmas de lubricantes comercializan aceites minerales monogrado o multigrado específicos que se benefician de los últimos avances tecnológicos.
  • Y más relevante aún: cuentan con la viscosidad apropiada para lubricar correctamente y proteger los diferentes componentes del propulsor.
  • Asimismo, para los vehículos clásicos más antiguos que carecen de filtro de aceite existen lubricantes en cuya composición hay un escaso o nulo nivel de detergente. Ello facilita que algunos agentes contaminantes se adhieran a las paredes del motor y no acaben desgastando las piezas del propulsor o provocando otro tipo de averías.
  • Al hilo del punto anterior, el uso de un lubricante con detergente en los vehículos sin filtro de aceite sería fatal, ya que desprendería esa suciedad adherida y los agentes contaminantes acabarían provocando el desgaste de las piezas del motor. ¡Toma nota!

Por cierto: a medio camino entre los lubricantes sintéticos y minerales se encuentran los semisintéticos, que son aceites minerales mezclados con componentes sintéticos y aditivos. Pero antes de decantarte por un tipo de lubricante, lo suyo es que consultes el manual de mantenimiento del vehículo y, además, te dejes aconsejar por profesionales. Ellos te indicarán cuál es el más apropiado y cada cuánto tiempo debe cambiarse.

Aceites especiales para todo tipo de motos clásicas

Continuando con los aceites para vehículos clásicos que se comercializan en el mercado, algunos de ellos sirven tanto para coches como para motocicletas. Ante la duda, si eres propietario de una moto clásica debes saber que hay productos específicos en función de sus características.

Desde lubricantes para motocicletas “off road” con motores de 2 tiempos hasta aceites desarrollados para máquinas de competición con propulsores de 2 o 4 tiempos, la oferta actual es amplia y variada. Y algo que tienen en común muchos de estos productos es que se presentan en envases con un diseño “vintage” que, una vez usados, pueden darle un aire retro de lo más original a nuestro garaje o habitación.

Consejos para que el lubricante no nos juegue una mala pasada

Ya lo sabes: cada vehículo clásico es particular y necesita un lubricante exclusivo. En cualquier caso, hay una serie de consideraciones que debemos tener siempre presentes para evitar averías en el motor:

  • El libro de mantenimiento del vehículo o un profesional de confianza nos indicará cuándo se ha de sustituir el aceite del motor. Para los lubricantes minerales, los expertos recomiendan no superar los 5.000 kilómetros entre cambio y cambio. Y para aquellos aceites que carecen de detergente, los intervalos suelen ser inferiores.
  • Es vital revisar periódicamente el nivel y estado del lubricante. Con el motor frío y el vehículo sobre una superficie plana, hemos de sacar la varilla, limpiarla y volverla a introducir en el conducto. Al extraerla de nuevo, el aceite debe encontrarse entre las marcas “mínimo” y “máximo”, nunca por debajo de la primera ni por encima de la segunda. Y presentar un color claro; si este último es oscuro o negro, tocará sustituirlo.
  • Si tuviésemos que reponer lubricante, no es aconsejable mezclar distintos tipos de aceite (si nuestro vehículo clásico utiliza uno mineral no se debería añadir sintético o semisintético) ni de viscosidades (por ejemplo, rellenar con un lubricante 5W-30 si estamos usando un 20W-50), ya que se pueden alterar las propiedades del aceite original.
  • Y si el vehículo clásico tiene filtro de aceite, es recomendable cambiarlo al mismo tiempo que el lubricante.

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