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Cómo conducir una moto con viento  


Publicado el 23/01/19

Tras la lluvia y la niebla, ¿sabías que el viento es el fenómeno atmosférico que más accidentes causa en invierno? Si quieres plantarle cara a uno de los peores “enemigos” de los motoristas, toma nota de estos consejos para conducir una moto con viento con seguridad.


Cuando pensamos en los “enemigos” naturales de los motoristas, solemos hacer referencia al calor y el frío extremos, la lluvia, la nieve, el hielo, la niebla… Sin embargo, en pocas ocasiones nos acordamos del viento, que, según apuntan desde la Dirección General de Tráfico (DGT), es el fenómeno atmosférico que causa más accidentes de tráfico en invierno tras la lluvia y la niebla.

Incómodo para cualquier usuario de las vías públicas, el viento es especialmente peligroso para los moteros, ya que puede desestabilizar la moto y, en última instancia, provocar una caída. Por ello, conviene tener en cuenta estos ocho consejos para intentar plantarle cara y circular así con mayor seguridad. ¡Toma nota!

8 consejos para conducir una moto con viento

1. Consulta el tiempo y asegura tu equipaje

 Cada vez que salgas a la carretera con tu compañera de aventuras, procura consultar el tiempo que vas a encontrarte durante la ruta. A través de las predicciones meteorológicas podrás saber qué temperatura habrá, si existe riesgo de precipitaciones, si aparecerán bancos de niebla y también si hará acto de presencia el viento.

Además, si de lo que se trata es de disfrutar de una jornada motera con un grupo de amigos, es probable que los accesorios de equipaje no te hagan falta. Ante la previsión de viento, lo mejor es que dejes el baúl trasero, las maletas laterales, la bolsa del depósito o la mochila en casa.

Pero si son necesarios porque vas a realizar un viaje de largo recorrido, verifica antes que todos ellos están perfectamente sujetos y bien cerrados para evitar que te den un susto en el trayecto. Y ya puestos, equilibra la carga para intentar que la moto no se desestabilice. ¡No lo olvides!

2. Utiliza tu equipamiento motero correctamente

Para hacerle frente al viento, otro factor a considerar es el equipamiento motero. Empezando por el casco, además de estar homologado tiene que ser lo más aerodinámico posible. Para circular por carretera te aconsejamos uno integral o modular (abatible).

Y por lo que respecta a la chaqueta y el pantalón, comprueba las cremalleras, los cierres de velcro, los botones y los diferentes ajustes para que ninguna prenda flamee. De lo contrario, se producirá un “efecto vela” que potenciará la intensidad del viento.

3. Aprende a saber por dónde sopla el viento

Una vez en carretera, y ante la previsión de viento, sé precavido y extrema la precaución. Sobre cómo saber cuál es la dirección de intensidad del viento, desde la DGT nos recuerdan que fijarse en la vegetación, las nubes de polvo y la posición de las mangas de viento nos ayudará a saber por dónde sopla este último.

Si no estás familiarizado con ellas, has de saber que las mangas de viento se confeccionan en tela, que tienen forma de embudo y que normalmente se presentan con franjas de color rojo y blanco. En carretera las verás en lo alto de postes y cuanto más horizontal se encuentren, más intensa será la fuerza del viento.

Asimismo, el dibujo de una manga de viento, en este caso con franjas de color negro y blanco, se utiliza en la señal de peligro que advierte que entramos en una zona donde suele soplar viento fuerte en dirección transversal. Si estás pensando en sacarte un carnet de moto, lo aprenderás en la autoescuela.

4. Adopta una postura de conducción aerodinámica

En el supuesto de que el viento sea frontal, el tipo de moto que tengamos nos ayudará a combatirlo con mayor o menor efectividad. Así, no es lo mismo circular con una naked, una custom o una deportiva que hacerlo con una flamante y cómoda touring, cuyo amplio parabrisas nos brindará una mayor protección aerodinámica.

En cualquier caso, y más aún si no cuentas con una pantalla que te proteja, aproxima la cabeza, el torso y las piernas al depósito, mete los codos hacia dentro y agarra con firmeza el manillar para tener un mayor control del tren delantero. Esta postura de conducción también te será de ayuda si el viento pega de espalda.

5. Utiliza tu cuerpo para contrarrestar el viento lateral

Otra cosa es que el viento sea lateral. Si es así, la postura de conducción agachada te seguirá siendo de utilidad. Pero en este caso, además, es aconsejable que inclines la cabeza y los hombros hacia el lado por el que pega el viento. Y también que te sirvas del pie y la rodilla del lado contrario para contrarrestar su fuerza, pisando con el primero enérgicamente la estribera y pegando la segunda al depósito.

Y si antes hacíamos hincapié en la precaución, esta debe extremarse si el viento es racheado. Si de repente desaparece, no te confíes, sigue “mirando a lo lejos” y presta atención a los árboles, los arbustos, las nubes de polvo y, de haberlas, las mangas de viento. Recuerda que después de la calma llega la tempestad y que en cuestión de metros puede volver a aparecer una racha de viento.

6. No abuses del “gas” y usa marchas más cortas

Para las situaciones en que el viento hace de las suyas en carretera, son muchos los expertos que recomiendan reducir la velocidad y optimizar la tracción de la moto. No abuses del puño del “gas” y prueba a circular con una marcha o dos por debajo de la que utilizarías normalmente para conseguir ese extra de potencia necesario y lograr así que el viento te afecte lo menos posible.

7. Adelantamientos, vías de dos sentidos y zonas resguardadas

Igualmente, recuerda que el adelantamiento es una de las maniobras más peligrosas de la conducción. Y con viento, muchísimo más aún. Sobre todo, has de prestar especial atención al adelantar a camiones o autobuses. Al principio, por el efecto del rebufo, el viento tenderá a desaparecer y te dará la sensación de que la maniobra es “pan comido”. Sin embargo, se trata de una falsa alucinación que dura unos segundos. No te fíes de esa sensación de paz y continúa en estado de alerta, porque, una vez rebasado el camión o el autobús, el viento volverá a hacer acto de presencia.

Ya que nos hemos referido a camiones y autobuses, este tipo de vehículos tan voluminosos también suponen un peligro cuando nos cruzamos con ellos en carreteras convencionales de doble sentido. Si en días tranquilos nos provocan una “sacudida”, en jornadas de viento la cosa puede complicarse. En vías así, intenta circular lo más alejado posible del carril contrario.

Y no menos importante: sé precavido al salir de un túnel o de zonas resguardadas por edificaciones o montañas. Cuando el viento desaparece, tendemos a relajarnos. Pero en moto siempre debemos conducir con un sexto sentido. Nada de relajación. ¡No te la juegues!

8. Ante una situación peligrosa, lo mejor es parar

Está claro: en cualquier tipo de desplazamiento, las prisas son malas consejeras. Si el viento es muy fuerte y la cosa empieza a ponerse fea, no te arriesgues ni intentes llegar a tu destino a toda costa. Tu seguridad y la de tu acompañante, si fuese el caso, es lo más importante.

Intenta resguardarte en una estación de servicio y descansar. Porque, aunque no lo creas, conducir en situaciones en las que el viento pega fuerte acaba pasando factura a nuestro cuerpo. Como hemos explicado en otros posts de Territorio AMV, aprovecha para reponer fuerzas –nada de comidas copiosas ni alcohol, ¿eh?– y realizar unos ejercicios de estiramiento. Y cuando la cosa se haya calmado, continúa disfrutando de tu querida compañera de aventuras hasta tu destino.

Lo dicho: toma nota de estos ocho consejos para plantarle cara al viento, uno de los grandes “enemigos” de los conductores, en general, y del colectivo de los motoristas, en particular. ¡Buenas curvas!