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Caducidad de los neumáticos, ¿cuánto duran y cuándo debo sustituirlos?  


Publicado el 21/02/19

Aunque no recorramos muchos kilómetros con nuestro vehículo clásico y sus ruedas parezcan nuevas, a lo mejor es necesario cambiarlas... Si quieres saber más sobre la caducidad de los neumáticos, ¡sigue leyendo!


Sin duda, quien posee un vehículo clásico tiene un tesoro. Una auténtica joya del motor que, como hemos visto en el post “¿Cómo cuidar un coche clásico?”, requiere una serie de mimos, desde un lugar adecuado donde “dormir” hasta un mantenimiento periódico.

Y ya que nos hemos referido al lugar de “descanso” y a la puesta a punto, conviene recordar que algunos vehículos clásicos no recorren muchos kilómetros al año. Suelen permanecer a resguardo en una plaza de garaje bien porque su kilometraje está limitado en la póliza del seguro, bien porque sus propietarios no cuentan con el tiempo que quisieran para disfrutarlos.

Y cuando un vehículo no se utiliza demasiado, podría parecer que, a simple vista, algunos de sus componentes, como los neumáticos, se encuentran “como nuevos”. Pero, ¿realmente es así? ¿Cómo podemos saber si se encuentran en buen estado? ¿Cuándo es recomendable cambiarlos? ¿Qué consejos debemos tener en cuenta para prolongar su vida útil?

¿Por qué son tan importantes los neumáticos?

Antes de dar respuesta a las preguntas planteadas, conviene recordar que, junto a frenos y suspensiones, los neumáticos forman parte del denominado triángulo de la seguridad y del equipamiento de seguridad activa de los vehículos. Y al ser el único nexo de unión con el asfalto, de su estado de conservación dependerá que circulemos con mayor o menor seguridad. ¡No lo olvides!

¿Es posible saber cuándo se fabricaron los neumáticos?

En cuanto a si los neumáticos tienen fecha de caducidad, la respuesta es “no”. Pero sí de fabricación. Si observamos el marcaje que aparece en los flancos de un neumático, veremos una serie de códigos. El marcado es una obligación internacional y permite conocer toda la información de un neumático, desde la anchura y el diámetro hasta el índice de carga y el código de velocidad.

Pues bien: en lo relativo a la edad del neumático, después de las siglas DOT, correspondientes al Departamento de Transporte de EEUU, encontraremos bloques de números y letras. Y el último de ellos es el que nos indica cuándo se fabricó. Para ser exactos, la semana y el año. Por ejemplo, si figuran los números 3316 significará que el neumático se fabricó en la semana 33 del año 2016.

¿Tienen caducidad los neumáticos? ¿Cuándo es recomendable cambiarlos?

Está claro: en el marcaje de los neumáticos no figura una fecha de caducidad. Pero eso no significa que duren toda la vida. Lógicamente, han de cambiarse cuando estén desgastados o deteriorados y su utilización suponga un peligro para los ocupantes del vehículo y el resto de usuarios de la vía. Pero, ¿qué sucede si pasan los años y se encuentran en aparente buen estado?

En este último supuesto, desde la Organización Técnica Europea de Neumáticos y Llantas nos brindan las siguientes recomendaciones:

  • Cuando los neumáticos cumplan cinco años desde su montaje en el vehículo, deben ser revisados por un especialista, al menos, una vez al año.
  • Y al cumplir 10 años, es aconsejable cambiarlos aunque visualmente parezcan encontrarse bien y sin signos de desgaste.

¿Cómo podemos saber si están en mal estado?

Tal y como señalábamos en el apartado anterior, un especialista es el más indicado para decirnos en qué estado se encuentran nuestros neumáticos. Aunque antes de acudir a un taller de confianza es posible comprobar por nosotros mismos si reúnen unos requisitos mínimos de seguridad.

  • Para empezar, verificaremos la profundidad de las ranuras de la banda de rodadura. El límite que marca el Reglamento General de Vehículos es de 1,6 mm, pero los fabricantes aconsejan no apurar tanto. Cuando la profundidad del dibujo sea de 3 o 4 mm, debemos empezar a preocuparnos.
  • Comprobar la profundidad es sencillo, ya que en las ranuras hay unos testigos horizontales de desgaste. Si el dibujo del neumático se encuentra a su nivel será señal de que la cubierta se encuentra al límite y habrá que cambiarla.
  • En el mercado se comercializan distintos tipos de medidores que facilitan saber cuál es la profundidad de los neumáticos.
  • Y un remedio muy práctico es utilizar una moneda de un euro. Si al introducirla en el dibujo queda al descubierto su borde dorado, el neumático nos estará pidiendo el relevo.
  • Asimismo, la presencia de cortes, grietas o deformaciones pueden ser indicativos claros de que nuestros neumáticos no se encuentran en buen estado.
  • Y por último, pudiera suceder que los neumáticos estuviesen cristalizados por haber pasado mucho tiempo a la intemperie. Si intentamos hundir una uña en la goma y esta última se encuentra “como una piedra” y no nos permite ejercer presión, también habrá que cambiar los neumáticos.

 

¿Qué pasa si circulamos con unos neumáticos en mal estado?


Y circular con unos neumáticos desgastados o con desperfectos tiene sus riesgos… Desde pinchazos y reventones hasta una mayor distancia de frenado o pérdida de estabilidad, pueden arruinarnos una escapada de fin de semana si no hemos prestado atención a su estado y conservación.

Y de todos los peligros, uno de los más temidos es el aquaplaning. Si la profundidad del dibujo no es la óptima, el neumático no podrá evacuar el agua en caso de lluvia, tendremos problemas para controlar el vehículo y las consecuencias pueden ser fatales. ¡Recuérdalo!

¿Pueden sancionarnos si tenemos los neumáticos en mal estado?


Y no sólo eso. Periódicamente, en las carreteras y ciudades de nuestro país se realizan campañas de control del estado de los neumáticos. Pues bien: si los agentes de la autoridad consideran que los de nuestro vehículo entrañan un peligro para la circulación, seremos sancionados y tendremos que “rascarnos” el bolsillo.

Y en las estaciones de Inspección Técnica de Vehículos (ITV) no serán menos escrupulosos. Si el inspector considera que los neumáticos presentan defectos “graves”, no pasaremos la ITV y tendremos que ir a un taller a cambiarlos. Y si son “muy graves”, el traslado habrá de hacerse en una grúa.

Consejos básicos para cuidar los neumáticos

Por todo lo expuesto, podemos afirmar que los neumáticos no son eternos. Y que su vida útil depende del trato que les demos, de su almacenaje y de su antigüedad. Toma nota de los siguientes consejos básicos para conservarlos en buen estado:

1. Verifica periódicamente el desgaste y la profundidad de los neumáticos.

2. Comprueba su presión de inflado todos los meses y antes de un viaje siguiendo las indicaciones del fabricante del vehículo.

3. Conduce suavemente y sin brusquedades. Y ten cuidado con los “bordillazos” y los obstáculos que te encuentres en el camino.

4. Si el vehículo está mucho tiempo parado, muévelo cada 15 días para que la superficie de contacto varíe y no se deformen los neumáticos.

5. Si eres de los que cambia los neumáticos en verano y en invierno, almacena los que no utilices en un espacio seco y ventilado, sin elevadas temperaturas y protegido de la luz solar y de la lluvia. Y también presérvalos de productos químicos, disolventes o hidrocarburos y de objetos punzantes.

6. Ante cualquier duda, no te la juegues y acude a un taller especializado. Sus profesionales te asesorarán. Y llegado el momento de cambiar los neumáticos, se encargarán del montaje, el equilibrado y la alineación de las ruedas (paralelo).

7. Y ya puestos, no escatimes. Si bien en el mercado existen neumáticos para todo tipo de bolsillos, selecciona un modelo que te brinde seguridad. Para su elección, confía en la opinión de los expertos de tu taller de confianza.